jueves, 9 de diciembre de 2010

Y yo perdí

Tus diez infantes armados
se clavaron en mi retaguardia
colapsando toda posible huida
atrapando gemidos
capturando labios,
llevaste a todas mis huestes
a una prisión de piel
sujetos a barrotes de brazos y piernas
sin más alternativa que la de invadirte;
32 piezas acorazadas
castigaron mis flancos sin defensas
y el color rojo tiñió mi ser
perdiendo toda percepción de realidad.
En un campo de batalla
repleto de blancos y susurros
nos enfrentamos en desnuda pelea
distintas armas
desigual estrategia,
lo sé, recuerdo tu voz
un maltrecho colchón
yo deshecho en un mar de sábanas enredado
y tu con la sonrisa de quien se sabe vencedora.

©Ike

martes, 7 de diciembre de 2010

Poesía de un tipo triste

De todas las formas de morir,
eligió la más triste
convertirse en estatua de sal
dejando pasar su tiempo.
De todas las forma de vivir,
eligió las más mortal
sentarse sin vivir
envidiando a los demás.
Las plañideras de oficio
se olvidaron de llorarle
y en su placa de mármol
se fugaron todas las letras
para no dejarnos pistas
enfermando a los demás,
ahí yacía alguien triste
pero no recuerdo donde
si pasas por su lado,
corre sin mirar atrás.

©Ike

sábado, 13 de noviembre de 2010

El invierno de la Almas

En el club de los perros apaleados
aquel donde la ternura se confunde con ladridos
se oyen los arañazos en las puertas
de los que suplican las migajas
a los restos de un banquete al que no son invitados,
desarrapados, heridos y deshechos
pagan a los nuevos con una cruel moneda
vengando en ellos, su propia desesperación,
quemándoles abrigos y corazas
en la soledad de los inviernos de las almas
creyéndose príncipes y princesas de cuento
cuando en la realidad
somos todos un sapo de la charca más.


©Ike

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Palabras y papel

Deslizándose entre hojas vírgenes
palabras, tildes y comas
escapan a un terrible destino
quedar eternamente prisioneras de un papel
para que extraños ojos
las desnuden sin pudor
incorporándolas a sus vidas
como quien come una galleta
en un viaje con un millón de caminos

©Ike

lunes, 18 de octubre de 2010

Fuego en el jardín

Son montones de hojas secas
rastrilladas en un jardín de árboles imposibles,
seres sin corteza ni raíces
proporcionando la sombra a los sueños
que nunca nacerán.
El jardinero acerca la tea ardiente
y las protectoras al sol abrasador
desprenden humo cegando los ojos
a las miradas indiscretas.
Suben las volutas
y con ellas,
deseos volátiles
de peso efímero
y caducidad sin imprimir.

©Ike

lunes, 4 de octubre de 2010

Geiko

Sus caras blancas
envueltas en seda
de silenciosos pasos
y mirada esquiva
se encierran en cárceles de incienso
tras paredes de papel
para cantan sin mirar
y que los amantes de los ruiseñores
solamente las contemplen.
 
©Ike

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Salida del tren con destino a ....

Escondidos en objetos perdidos
unos besos de estación
se buscan entre maletas olvidadas
y pasajeros que nunca fueron recogidos,
camuflados con las hojas de reclamaciones
imaginan encuentros envueltos en vapor
con el blanco y negro por todo color
y abrazos por todo doblaje.
Suena la megafonía:
“Próxima salida del tren con destino
a alguna parte”


©Ike

Pd. me voy a ir de "vacas", disculpar que no responda hasta entrado el mes próximo, me piro a uno de mis viajes soñados, esperemos que un destino tan lejano y deseado responda a las espectativas. Un abrazo.

miércoles, 18 de agosto de 2010

De cómo se escapo un ángel del cielo para no volver jamás

I



Historia de un cielo encalado
ángeles, ninfas y dioses
exceso y abundancia todo mal calculado
ignorante de las sombras de mirada turbia;
un alma al menos no ha encajado
dudas y más dudas en el nirvana
lo que antaño fue paz hoy torna a un caos pausado
con los ojos abierto y repleto de hambre
cierra la puerta al edén sin arrebatos
pero con dos ojos clavados en su espalda.



II



Caminando entre desiguales y repudiados
paladeó el hedor de la impotencia
desangrándose entre ventanillas de refugiados
y con aquellos ojos sin sombra respirando a su espalda,
sus mugrientas manos, antes de blanco inmaculado
acarician esquinas buscando calor
amparándose en vapores etílicos
o en abrazos y camas de alquiler,
huye de profetas que anuncian un Salvador
con la desesperación por compañera,
el infierno le está aguardando
sin saber que es la misma pared del edén
tan sólo que vista del otro lado.



III



Su piel  cuarteada
deja pasar su incomprensión
por las mil veces que ha llorado:
los buenos por pensarse santos,
los malos por saberse amos
y el mundo gira igual de ingrato
a pesar de las caricias y abrazos
de todos los seres condenados a la hoguera.



IV



Su memoria frágil de corto recorrido
no sacia a sus mil años quizás cumplidos,
la balanza sigue inclinada del otro lado
en cada alumbramiento
su fe renace,
una vida, otra oportunidad
y creer en el hombre
ya no le parece una batalla perdida;
caminando entre basuras
un niño le regala una flor
con sus píes rodeados de barro
y desde los plásticos sucios
los dos ojos bendicen las dos sonrisas,
parabienes que no cotizan en bolsa
y que tampoco llenan la tripa.



V



El ser humano se muere
porque reza a dioses ingratos
pagando peajes a avaros corazones,
Dios nace en una chabola
y muere en la de enfrente,
así lo atestiguó un evadido
que no quiere la felicidad de bote.



©Ike

martes, 17 de agosto de 2010

Tránsito a alguna parte

Palabras sordas
versos átonos
despedidas de estación,
sueños y lágrimas
trenes saliendo con decisión;
subimos y bajamos
a golpe de megafonía
arriba todo queda atrás
hasta la próxima estación
hoy, viajo con billete
y con una maleta vacía.

©Ike

miércoles, 4 de agosto de 2010

Cuento de la noche de San Juan

Cosida a nuestra piel
inmune a las tentaciones
nos acompaña al alba
y ahora que cae la noche
apenas la distingo;
en las fases de luna nueva
desaparece como una amante furtiva
regresando a mi tan negra con cada mañana,
sombras mudas, sutiles y cambiantes.
Engorda la Luna tan blanca
presiento de que negrura se alimenta
pero una noche el esquivo astro
comienza a menguar,
la imagino en una danza de luces y sombras
con la marea como testigo,
profunda e impotente
por no poder cubrirla con sus olas
¿estará celosa la mar?
y alza sus aguas furiosa
tratando de no dejarla escapar
porque su amada baila de nuevo
abrazada con otro en la oscuridad.

©Ike

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